Neurociencia y adicción: lo que todo terapeuta debe saber (sin tecnicismos innecesarios)
¿Es necesario entender el cerebro para tratar la adicción? La respuesta es un rotundo sí. Pero no se trata de convertirse en un neurólogo, sino de comprender los fundamentos neurobiológicos que explican por qué una persona sigue consumiendo a pesar de las consecuencias negativas.
En el Instituto Terapéutico Roes, integramos la neurociencia de forma accesible y práctica en todas nuestras formaciones. Porque creemos que un terapeuta debe hablar el lenguaje del cerebro, no para impresionar, sino para empoderar a sus pacientes y romper con mitos como “es cuestión de fuerza de voluntad”.
El circuito de recompensa: el motor de la adicción
La dopamina no es la “molécula del placer”, como se suele decir. Es la molécula de la motivación y la anticipación. Cuando una sustancia o comportamiento adictivo activa el circuito de recompensa (núcleo accumbens, corteza prefrontal, amígdala), el cerebro aprende: “esto es importante, hazlo otra vez”.
Con el tiempo, el cerebro prioriza la sustancia por encima de necesidades básicas. No por debilidad moral, sino por reconfiguración neuronal. Esta comprensión permite al terapeuta:
- Eliminar el juicio moral en la terapia.
- Explicar al paciente con empatía por qué le cuesta tanto dejarlo.
- Diseñar intervenciones que restauren la función prefrontal (control inhibitorio).
Plasticidad cerebral y recuperación
Una noticia esperanzadora: el cerebro se puede reconfigurar. La neuroplasticidad permite que, con abstinencia, terapia y nuevos hábitos, el circuito de recompensa vuelva a responder a estímulos naturales (relaciones, logros, actividades significativas).
Sin embargo, este proceso lleva tiempo. Por eso, en nuestras formaciones enseñamos a los terapeutas a:
- Gestionar las expectativas del paciente y su entorno.
- Identificar factores que aceleran la recuperación neurológica (sueño, ejercicio, mindfulness).
- Prevenir la recaída no como “fracaso”, sino como parte del proceso de neuroadaptación.
La importancia de la regulación emocional
La amígdala, encargada del miedo y la ansiedad, está hiperactiva en personas con adicción. Por eso, muchas veces el consumo es un intento de regular emociones intolerables.
Un terapeuta formado entiende que enseñar técnicas de regulación emocional (respiración, grounding, inteligencia emocional) es tan importante como abordar el consumo en sí. Por ello, en el Máster en Conductas Adictivas incluimos una asignatura completa dedicada a la Inteligencia Emocional en las Adicciones.
Conclusión: Neurociencia al servicio de la empatía
Entender la neurociencia no nos aleja de la humanidad del paciente; al contrario, nos acerca a su sufrimiento con mayor compasión y precisión. Un terapeuta que sabe cómo funciona el cerebro adicto no juzga: acompaña, educa y guía.
Por eso, en Instituto Terapéutico Roes no ofrecemos formación “solo práctica” ni “solo teórica”. Ofrecemos una síntesis dinámica donde la ciencia se pone al servicio del encuentro humano.
Porque detrás de cada adicción hay un cerebro, sí, pero también un corazón que merece ser comprendido.