¿Pueden los adictos rehabilitados ser buenos terapeutas? La experiencia como ventaja profesional

¿Pueden los adictos rehabilitados ser buenos terapeutas? La experiencia como ventaja profesional

Esta pregunta, muchas veces formulada en voz baja o con cierto tabú, es central en el campo de las adicciones. La respuesta, basada en décadas de práctica clínica y estudios recientes, es: sí, y en muchos casos, son terapeutas excepcionales.

En el Instituto Terapéutico Roes, no solo lo creemos: lo fomentamos. Por eso, nuestras formaciones están abiertas —y especialmente diseñadas— para personas en recuperación que desean transformar su dolor en propósito. Pero, ¿qué hace diferente a un terapeuta en recuperación?

La empatía auténtica: no solo comprensión, sino reconocimiento

Un terapeuta sin experiencia vivida puede entender el sufrimiento de la adicción. Pero un terapeuta rehabilitado lo reconoce. Esta diferencia es crucial.

La empatía auténtica no se basa en libros, sino en haber estado ahí: en la desesperanza, en la mentira, en el deseo de cambiar y no poder. Esto permite al terapeuta en recuperación:

  • Detectar señales sutiles de negación o riesgo de recaída.
  • Validar sin juzgar, porque conoce el peso de la vergüenza.
  • Inspirar esperanza real, no teórica: “Si yo pude, tú también puedes”.

Claro, esta empatía debe ir acompañada de formación rigurosa. La experiencia sola no basta; necesita ser canalizada con herramientas profesionales. Por eso, en nuestro Experto en Conductas Adictivas, combinamos la ciencia psicológica con la mirada experiencial.

Los riesgos y cómo gestionarlos

La experiencia vivida también conlleva desafíos:

  1. Proyección: confundir la historia del paciente con la propia.
  2. Vulnerabilidad emocional: trabajar con adicciones puede activar memorias personales.
  3. Confusión de roles: pasar de “terapeuta” a “compañero de recuperación”.

Nuestra formación incluye una asignatura clave: Psicología del Terapeuta y Competencias Profesionales, donde se abordan estos temas con profundidad. Aprendemos a establecer límites, practicar la autocuidado y utilizar la supervisión como pilar ético.

Un legado de servicio

En modelos como Minnesota, los terapeutas en recuperación son la columna vertebral del tratamiento. Su testimonio no es un “extra”, sino una estrategia terapéutica validada.

En España, este enfoque aún tiene estigma. Pero estamos cambiando eso. Porque creemos que la recuperación no termina cuando deja de consumir; termina cuando puede ayudar a otro a empezar.

Conclusión: Vocación nacida del dolor transformado

Ser terapeuta en recuperación no es “menos profesional”. Es una vocación de alto compromiso, que combina sabiduría vivida con rigor científico.

Si tú eres una persona rehabilitada con el deseo de ayudar, en Instituto Terapéutico Roes encontrarás un espacio que valora tu experiencia y te dota de las herramientas para ejercer con excelencia ética y técnica. Porque nadie entiende la oscuridad como quien ha salido de ella… y ha decidido encender una luz para otros.

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